¿Alguna vez has pensado que tu metabolismo se ha estropeado? No eres la única que lo ha pensado. Y es que hay muchas personas que le atribuyen todo a este proceso: perder peso falta de energía, cambios de tu cuerpo… Sin embargo, muchas de las cosas que crees saber sobre él, no son ciertas. Por eso, hoy hablaremos sobre mitos sobre el metabolismo después de los 40. El metabolismo no funciona como un interruptor que se apaga de un día para otro, ni depende únicamente de la edad o las calorías que consumimos. Es un sistema complejo que depende de muchos factores.
¿Qué es el metabolismo?
Comencemos por el principio: ¿Qué es realmente el metabolismo? Antes de saber querer hablar de metabolismo lento o rápido (o «estropeado» 😅), tenemos que saber qué significa este término. Podríamos decir que el metabolismo engloba todos los procesos que permite que nuestro cuerpo transforme los nutrientes en energía para nuestro día a día.
Participa en funciones tan importantes como lo son la función hormonal, la regulación de la glucosa, el mantenimiento de la masa muscular, y la producción de energía. ¡No solo es cuestión de peso y calorías!
Por eso, hablar de metabolismo, es hablar de salud. Y si lo entiendes correctamente, puede convertirse en un aliado para que nuestro cuerpo funcione mejor.
Y volviendo a los mitos…
Mito 1: El metabolismo se ralentiza a partir de los 40
Uno de los mitos más extendidos es que el metabolismo se vuelve más lento a partir de los 40 años. Pero la evidencia científica muestra un escenario diferente. Un estudio publicado en Science, con más de 6000 personas en 29 países concluyó que el gasto energético es bastante estable durante buena parte de la edad adulta, entre los 20 y 60 años.
Lo que sí cambia, es nuestra composición corporal: tendemos a perder masa muscular, y aumenta nuestra grasa visceral. Esto se debe a que no realizamos entrenamiento de fuerza, ni cuidados nuestra alimentación,
No es que nuestro metabolismo se «apague». Es que uno de sus aliados, el músculo, deja de estimularse si no hacemos nada al respecto. Pero como sabrás, eso se puede trabajar.
Mito 2: El peso refleja tu salud metabólica
¿Eres de las que sigue usando la báscula como único indicador de la salud? Pues déjame decirte que ese número, por sí solo, dice muy poco. Y es que, por ejemplo, dos personas con el mismo peso pueden presentar perfiles metabólicos completamente diferentes. No debes analizar cuánto pesas, sino más bien de qué está compuesto ese peso.
El músculo, la composición corporal, la grasa visceral y la sensibilidad a la insulina ofrece mucha más información que el número que nos aparece en la báscula.
Mito 3: Comer menos acelera el metabolismo
La primera estrategia que muchas de vosotras comenzáis es la de comer menos. Y parece algo lógico: si reduces la ingesta de calorías, el cuerpo tira de reservas, perdemos peso, y nuestro metabolismo se activa. Sin embargo, mantener esta restricción durante mucho tiempo puede provocar el efecto contrario.
El cuerpo, como es sabio, activa una serie de mecanismos al percibir la escasez de alimentos: reduce el gasto energético y adapta sus funciones para ahorrar energía.
Además, si detecta que la ingesta de proteínas es insuficiente, aumenta el riesgo de perder grasa muscular, lo que puede afectar directamente a nuestra salud metabólica. Comenzarás a sentir hambre, cansancio, poca energía, etc.
Mito 4: El metabolismo no se puede cambiar
La genética influye, pero no determina por completo cómo va a funcionar nuestro metabolismo.
Puedes tener inicialmente un metabolismo correcto, pero los malos hábitos pueden perjudicarlo, Y, por el contrario, puedes partir de algo más modesto, pero siguiendo una serie de pautas lo mantienes en perfectas condiciones. Influyen todo tipo de factores: alimentación, descanso, estrés, ejercicio, etc. Todo esto tiene un impacto mayor del que solemos pensar, no todo es genética.
Mito 5: Hay que comer cada poco tiempo para activar el metabolismo
Otro de los mitos sobre el metabolismo después de los 40 más extendido es el de comer cada pocas horas. Comer unas 5 o 6 veces al día, con raciones pequeñas, para mantener siempre activo al metabolismo.
Pero la ciencia no no respalda esta teoría, que durante muchos años se mantuvo. La frecuencia de las comidas no acelera ni mejora nuestro metabolismo. Lo realmente importante es la calidad de la alimentación, el aporte adecuado de proteínas y que el patrón alimentario se adapte a las necesidades de cada persona.
¿Qué cambia realmente en las mujeres a partir de los 40 años?
«Isa, pero mi cuerpo ya no es el mismo«. Eso es lo que me decís muchas de vosotras cuando alcanzáis esta edad. Y es habitual notar cambios en esta etapa:
- Mayor facilidad para acumular grasa abdominal.
- Dificultad para perder peso.
- Notar menos energía.
Aquí influyen otros factores que aparecen con cierta edad, como la disminución progresiva de estrógenos, la pérdida de masa muscular, e incluso ciertos hábitos que ya no se corresponden con esta etapa de nuestra vida.
Por eso, el objetivo que debes tener no es «comer cada vez menos», sino adaptar tu alimentación a tus necesidades, descansar y cuidar tu salud hormonal. Además, debes priorizar los ejercicios de fuerza. Ten en cuenta que puedes tender a perder músculo si no lo trabajas activamente para preservarlo.
Cuida tu metabolismo a cualquier edad
No debes considerar al metabolismo como un enemigo, ni pensar que está estropeado. Es un sistema más complejo y dinámico, que se adapta a nuestros hábitos y estilo de vida.
En lugar de buscar soluciones rápidas para acelerar el metabolismo, te recomiendo:
- Entrenamiento de fuerza para preservar la masa muscilar.
- Asegurar un consumo adecuado de proteínas.
- Priorizar el descanso, al menos 7-9 de sueño de calidad.
- Actividad física diaria.
- Evitar restricciones.
- Gestionar el estrés.
Y recuerda: no te obsesiones con el peso. Centra tus esfuerzos en mantener hábitos saludables que favorezcan tu salud metabólica a largo plazo.